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PRODUCCIÓN vs REPRODUCCIÓN

La desigualdad entre hombre y mujeres es tan constante que hasta nos olvidamos de que existe. Hay veces, que hasta asumimos que esto es así y negamos las evidencias, quizá para no caer en discursos manoseados y ninguneados. Al fin y al cabo, pasamos por el aro.

Estamos tan mezclados con la desigualdad, que nos parece muy común que la mujer quiera volver al trabajo antes de tiempo después de su maternidad, por miedo a que cuando vuelva ya no encuentre su puesto.

Entendemos que una mujer tiene más que suficiente con 16 semanas de permiso de maternidad, porque tiene que cuidar a su hijo o hija recién nacida y su permiso, ocasiona múltiples desorganizaciones en su empresa.

Ese permiso de maternidad que en realidad se le conoce como baja de maternidad, porque es como nos han ido transmitiendo, a base de mensajes sutiles, que es un estado de enfermedad el cuidar al hijo recién nacido.

Estamos tan acostumbrados, que hasta las mujeres pensamos que es mejor no tener hijos, casi en ningún momento de la vida laboral, posponiendo la maternidad hasta el infinito y matando los deseos de poder sentir el hecho de ser madre. La vida laboral pasa a ser la vida en general y coarta la opción de tener otras opciones.

Y esto es así en las mujeres, pero los hombres no se plantean lo mismo o al menos, al mismo nivel. Ellos, no se plantean tanto si es buen momento o malo para ser padres. Ellos no rezan en su empresa como “hombre-padre”, ya que ese es un hecho circunstancial, que no afecta para nada a la labor del trabajador. En cambio, el hecho de ser “mujer-madre” afecta sobre manera a los ojos de los empresarios en el desempeño del trabajo. La “mujer-madre” no puede atender a las obligaciones laborales cuando tiene un niño, ya que la “mujer-madre” parece que se le atrofia el cerebro de trabajadora cuando se dedica a los otros menesteres.

Y todos y todas nos lo creemos.

Qué bonito suena que una empresa tan importante como Facebook o Apple, modernas donde las haya, hayan implantado una política novedosa en el trato de sus empleadas. Un paso más para la erradicación de los derechos de las mujeres. Han apostado por una política de aplazamiento de la maternidad, dando la oportunidad a las mujeres que allí trabajan de congelar sus óvulos, para que sean usados en el mejor de los momentos. Qué buena idea, habrán pensado ellos. También, valoran costear los gastos de adopción y poner así más facilidades para ser madre. Genial, ser madre y sin ausentarte de tu silla!

Pero que trampa más grande.

Este desajuste entre los sexos es real, se mantiene y quizá se agrande poco a poco. No es cierto que la mujer sea mejor madre que trabajadora. Tampoco es cierto que el hombre sea peor padre que trabajador. Un padre también tiene el derecho de disfrutar de su paternidad y por esa razón, tendrá todo el derecho del mundo a solicitar los tiempos necesarios para la conciliación familiar, personal y laboral, sin que el resto de la empresa le mire como a un bicho raro.

Estamos a años luz y sinceramente el ritmo de la desigualdad es muy rápido.

¿Alguna idea?

Educación en sexualidad, en igualdad, en derechos y respeto.

 

consulta@sersexual.com

 

 

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