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VERSIÓN MORAL 1.0. EL DESEO DE LA MUJER NO EXISTE

By 26 enero, 2014 Deseo, Mujer, Sexismo 3 Comments

El deseo sexual femenino en múltiples ocasiones ha sido menospreciado por los hombres e incluso por muchas mujeres.

Se nos ha hecho pensar que una mujer con un alto deseo sexual, es decir, con ganas y motivación para empezar un encuentro sexual, de diversa índole, puede ser una ninfómana o una puta. Se nos ha coartado de disfrutar con libertad de nuestro deseo, allá cuando lo sintiéramos, porque el qué dirán de nuestro propio género y del género contrario, nos tacharía de vulgar mujerzuela.

Y así hemos vivido. Pensando que nuestro deseo tiene que reprimirse.

Una novia puede ser muy fogosa. Los novios hablarán de ella como la que es capaz de hacer tal y tal cosa, como si estuviéramos hablando de acrobacias del Circo Price. El hombre alardea de ella. En cambio, la cosa varía si hablamos de la propia esposa. No, no. La esposa es casi virginal. La esposa es diferente, la esposa no tiene deseo y por supuesto está mal visto que una esposa, si es como tiene que ser, demuestre que le corre sangre por las venas.

Y esto es lo que nos han hecho creer.

Las mujeres, educadas en esta versión moral 1.0, aunque intentemos liberarnos, algo nos queda y todavía es difícil que una mujer comprenda que su deseo tiene tanto valor y es tan precioso como el deseo  de cualquier hombre.

El hombre puede desear siempre que quiera. Cuanto más deseo tenga, más deseable será él. Si su deseo es irrefrenable, es natural porque va dentro de su condición de macho. Además su pene le acompaña. No puede negar la evidencia. Siempre irán unidos y es algo por lo que ellos no pueden luchar. Parece que sabemos que su naturaleza es diferente. La testosterona mueve sus músculos y su cerebro, tiene poco que decir. Un hombre no es “nínfómano” ni sátiro, nombre correcto. Un hombre con deseo sexual, es simplemente un hombre.

La mujer con deseo sexual, es más discreta. No se nota. Su vagina se humedece y se entumece, pero nadie lo puede notar. Incluso ella, puede pensar que eso no es ninguna señal válida, ya que está acostumbrada a reprimir su deseo.

Pues bien, la falacia del deseo sexual se ha de romper. El deseo sexual es propio de la especie humana y a parte de garantizar la reproducción en algunas ocasiones, la mayoría de ellas conduce a la aproximación del objeto de deseo sexual que satisfaga las necesidades que todxs tenemos, como seres sexuados que somos.

Quizá hemos de empezar por dejar de torturar a las mujeres con los mensajes subliminales que se van lanzando desde la sociedad, en los que la mujer es poco más de un recurso, un objeto, con poco más. Incluso nosotras, hemos de ir comprendiendo que la sexualidad y su expresión son propias de los dos sexos y seguramente, habrá más diferencias entre personas que entre sexos.

 

Próximo taller de Crecimiento Erótico: ¿Dónde está mi deseo?

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