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SWINGERS, PAREJAS QUE VIENEN Y VAN

La palabra swinger viene derivada del término inglés “to swing” que significa oscilar o balancearse y del sustantivo, vaivén o columpio y la cual se ha adaptado para identificar a aquellas personas que hacen intercambios de pareja. Que van y vienen.

La pareja swinger, normalmente es una pareja bien consolidada que quiere añadir un ingrediente más a su vida erótica, y en este caso este ingrediente, es una, dos o más personas. Se trata de ampliar el ars amandi propio de la pareja, compartiéndolo con los ars amandi de otras parejas o personas, para poder recrear experiencias eróticas diferentes, placenteras y gratificantes sin compromiso y sin afecto.

La idea de convertirse en swinger suele partir de uno de los dos miembros, que le propone al otro hacerlo para vivir nuevas experiencias. Por eso, la pareja antes, ha de haber hablado largo y tendido sobre el tema y ambos miembros han de estar de acuerdo en realizar este tipo de práctica. Si uno de los dos miembros de la pareja, no está de acuerdo, lo hace de manera forzada para agradar al otro o por temor a perderlo, esta relación aspirante a swinger puede que no tenga un buen final.

Las parejas que lo practican, reconocen que han afianzado su relación de pareja y además, que han añadido una serie de experiencias que les sirven de motor para sus relaciones eróticas posteriores con la propia pareja. Este tipo de vivencias, en primera persona, ayudan a crear un imaginario casi real que no cesa y que se retroalimenta con las siguientes experiencias swinger que pondrán en marcha.

Los swingers están realizados y satisfechos sexualmente, y además, viven su sexualidad de una manera más abierta a la novedad, la variación y el cambio.

Para ser swinger se necesita haber filtrado todos los tabúes sexuales con los que nos hemos educado y haber destilado la esencia de la satisfacción pura y del placer por placer. Sin más tapujos ni más prejuicios.

En el mundo swinger no todo vale, hay unas reglas preestablecidas en las que uno sabe que no te harán lo que no quieres que te hagan y no tendrás que hacer algo con lo que no estás de acuerdo. El NO es un NO y quien no lo acepte, puede ser expulsado.

Dentro de la pareja existen normas o reglas, aunque cada pareja escribirá las suyas. Algunos tienen como norma el poder hacer lo que se quiera sin ninguna limitación, pero volver a dormir siempre con la pareja. Otros tienen por norma no establecer ningún tipo de vínculo posterior, ni de amistad, ni por supuesto afectivo. Cada pareja establece lo que se puede o no se puede hacer. No todo vale, pero valen muchas cosas más que en una pareja tradicional.

La manera de contactar de los swingers es mediante internet, páginas de contactos o club de swingers. En España existen muchísimos club de swingers a lo largo de toda la geografía, aunque son en la zona del Mediterráneo y Andalucía, donde existen los más auténticos, según los entendidos. Las salas son variadas, con camas gigantes, con cuartos oscuros, ventanas para observar, objetos y aparatos eróticos de todo tipo.

El intentar hacer tus deseos sexuales realidad y no conformarse con la fantasía, dota a la pareja de unas experiencias más variadas, abiertas y liberales. El placer de experimentar, el placer de compartir y de sentir por todo tu cuerpo se unen al placer de ver a tu pareja con un hombre o con una mujer y poder experimentarlo con tus propios sentidos.

El intercambio de pareja no es algo nuevo. En culturas antiguas como en Grecia o Roma ya existían este tipo de prácticas encaminadas única y exclusivamente al placer y al gozo. Pero el paradigma católico nos ha encasillado en una sexualidad que solo es válida cuando se dirige a la reproducción, dentro del matrimonio y por supuesto, en parejas heterosexuales.

Todas las personas podríamos ser swingers sin nuestra escala de valores nos lo permitiera.

¿Bailamos un swing?

 

SERSEXUAL en el programa Panorama de IB3 el próximo día 10 hablando de swingers.

 

consulta@sersexual.com

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