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Muchas personas piensan, todavía hoy, que el hombre siempre está preparado para comenzar una relación sexual. Él siempre está listo con su lema: “aquí te pillo y aquí te mato” y esta idea preconcebida solo ha hecho que este pensamiento se extienda por toda la sociedad.

El hombre,  que siempre tiene que estar preparado, asume ese papel. Se le inculca en su subconsciente que siempre tiene que responder a los deseos sexuales que se le propongan y siempre tiene que permanecer alerta y activo.

¿Y si no es así?

Puede ocurrir que el hombre no tenga ganas, puede ocurrir que no se encuentre de humor, que realmente no le apetezca. Pero, ¿Por qué tiene ese temor de poder reconocerlo? ¿Es que acaso menguará su masculinidad o mejor dicho, su “hombría”?.

Los hombres se encuentran realmente atrapados en el concepto de: “hombres expertos conocedores de todo lo que tenga que ver con el sexo”.

Necesitan experimentar una revolución masculina que les baje del pedestal y que les ponga en suelo firme. Pueden ser buenos amantes, pero tienen que tener derecho de no querer serlo siempre a toda costa.

Muy relacionado con esta idea está la de pensar que la mujer siempre tiene que hacer lo que él quiera, dejarse llevar, ya que el hombre, lo sabe todo, todo lo que realmente necesita una mujer.

De ahí viene el refrán: “no hay mujer frígida, si no hombre inexperto”, i Cuanto daño ha hecho a los hombres y a las mujeres!

 Ellos que piensan que lo tienen que saber todo, así de fábrica,  y ellas,  que piensan que no tienen que saber nada, ya que ellos se lo van a enseñar.

Y lo primero es falso y lo segundo, también.

Bajo esta falsa creencia hemos vivido, y seguimos viviendo, ya que parejas con este esquema mental experimentan múltiples problemas, ya que ni él tiene por qué saberlo todo ni ella tiene que callar hasta que él lo adivine. Ni él está siempre preparado para el sexo ni ella se tiene que hacer de rogar siempre. Ni él es una máquina sexual ni ella es una santa.

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