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LA GENTE NO CAMBIA. BUENO, SI QUIERE, SÍ.

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“La gente no cambia” es una frase que suelo escuchar a menudo y a mí me cuesta creer. Es verdad que la gente no cambia, pero no cambia, si no quiere. Si quiere cambiar, cambiará sin duda, siempre que disponga de las herramientas necesarias para hacerlo realidad y creo que todo el mundo dispone de ellas, aunque no sabe cómo usarlas.

El cambio es un proceso complejo, porque posiblemente, la persona tenga que salir de la zona de confort, de lo fácil y lo sencillo. Por eso, es un proceso que cuesta. Pero, cuesta mucho más, si efectivamente, no se quiere hacer tal cambio.

Como en la canción de Alaska: “yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré” es una declaración de principios, está claro. No quiero cambiar, no me interesa, ni por mucho que tú me lo digas lo haré.

En cambio, en las relaciones de pareja, me encuentro en consulta, con muchas que quieren a toda costa cambiar al otro, o a la otra. El cambio es imprescindible. Pero además, es imprescindible que parta, justo, de la persona que no quiere cambiar. Y claro, como comprenderéis, es imposible.

La necesidad de cambio, ha de salir de la propia persona, porque, no por mucho que uno inste al otro para el cambio, lo va a hacer.

Incluso, es más, la insistencia para el cambio puede ser contraproducente. No tardarán en salir las críticas y los reproches constantes hacia aquello que no se soporta. Las broncas y enfados, serán también una constante en la relación de la pareja y en muchas ocasiones, puede influir en otras áreas como son la familia, el trabajo y como no, la INTIMIDAD.

Por tanto, el cambio solo lo hace la propia persona, cuando encuentre la necesidad de hacerlo. Nunca lo hará cuando se lo ordenen y si lo hace, no creo que dure mucho tiempo.

Toda persona puede cambiar aspectos de sí misma, cómo y cuándo quiera, si es que quiere. Porque está en el terreno de lo propio y de las posibilidades que están al alcance. En cambio, es totalmente improductivo intentar cambiar la otra persona, porque si esta no quiere, no lo hará. Esto pertenece al terreno del otro, está fuera el alcance propio, y por lo tanto, no forma parte de su jurisprudencia.

Las personas que piensan: “ya cambiará”, “yo le haré cambiar”, “con mi amor cambiará”, etc. posiblemente estén lejos de una realidad alcanzable y si viviendo dentro de un mito del amor romántico que pocas veces, o nunca, es real.

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