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LA CONTROVERTIDA HISTORIA DEL PLACER FEMENINO

Es verdad que el estudio de la sexualidad femenina ha quedado en un segundo plano y todavía hoy, aprendemos cosas sobre la respuesta sexual, los placeres y los deseos femeninos.
El clítoris, ese órgano que solo sirve para el placer, ¿quién querría estudiarlo? Con más de 8.000 terminaciones nerviosas, independiente de la reproducción y con una estructura interna que supera en complejidad al pene, ¿quién querría saber de él?
Hemos vivido (y vivimos) en un mundo de hombres, sí, machista y patriarcal en el cual los placeres femeninos, ajenos a la reproducción, eran insignificantes y transmitían ese mensaje tan perfectamente, que hasta las propias mujeres, hemos pensado que nuestro placer no tenía la más mínima importancia.
Ahora, a paso de tortuga, estamos conociendo información al respecto que nos está haciendo entender la complejidad de la sexualidad femenina y la riqueza de la misma.
Son tan lentos los pasos que se dan, que hasta los propios profesionales de la sexología se hacen un lío en explicar algunos de los temas clave en el placer femenino.
La controversia está servida, siempre dudas y preguntas y poca investigación para dar en el clavo.
En primer lugar, la asunción del placer femenino fue todo un hito. Fue Freud el que dijo que el orgasmo producido por la estimulación del clítoris, no dejaba de ser algo menor, relacionado con la infantilidad de la mujer y que, cuando una mujer es realmente adulta, ha de tener orgasmos mediante la penetración. Clitoriano vs Vaginal creo que todavía resuena en muchas cabezas,¿no es verdad?
Después, Hite desvela que la vagina es una cavidad sin terminaciones nerviosas y que por lo tanto, es imposible llegar al orgasmo mediante su estimulación, siendo desde entonces los penes prescindibles para la sexualidad de la mujer. Es el clítoris, y su estimulación, por lo tanto, el que determina el orgasmo. Los hombres se rasgaron las vestiduras, ya que no eran tan útiles como ellos se pensaban, su pene no era el centro del universo y ellas podían incluso prescindir de él. Duro palo para la masculinidad.
Después, el punto G, fue el que se llevó todos los honores. Un nuevo lugar en el cual la mujer poder buscar su placer. Incluso, un lugar mucho más placentero de lo que lo era el clítoris. Un lugar que había que buscar, encontrar y estimular con una penetración profunda, ya que se encuentra hacia el interior de la vagina.
De nuevo los hombres, exploradores natos, se pusieron a encontrar este nuevo lugar, un botón, pensaban, mágico, que demostrara su hombría y sus dotes de amantes expertos. El clítoris, ¿quién se acuerda ya? Cavilaban ellos. La idea es penetrar y penetrar y conseguir que la mujer muera de placer.
Y claro, más recientemente, investigaciones han demostrado que el punto G no es más que la parte interna del clítoris, que contra todo pronóstico no es una pequeña protuberancia que se agranda con la estimulación, sino que es un órgano muy complejo que se extiende hacia el interior, formado por diversas estructuras y que la estimulación profunda que arranca un orgasmo, no es más que un orgasmo conseguido por la estimulación de la parte interna del clítoris.
Y bueno, casi paralelo en el tiempo, actual e igual de controvertido es el tema de la eyaculación femenina. Que si la mujer puede eyacular cuando llega al orgasmo, que si no se llama eyaculación porque no tiene esperma, que si es un líquido que viene de las glándulas de Skeene, similar a la próstata masculina, que si hay otro proceso que es el squirting, que si no tiene que ver con el orgasmo, que si tiene algo de orina en su composición, que qué vergüenza como te pase, a no ser que te dediques al porno, o por favor! Busca a toda costa tu eyaculación, porque así y solo así, podrás encontrar el verdadero placer…
Muchas dudas y desconocimiento, porque el estudio del placer femenino ha ocupado desde siempre un segundo plano y la incompetencia, está servida.
Ahora, mujeres preocupadas por si eyaculan o no eyaculan, con miedo a hacerlo o no hacerlo, y con dudas de que si su placer es legítimo o es de segunda categoría.
Necesitamos que la ciencia otorgue valor a la sexualidad femenina, pero lo que más necesitamos es que las mujeres se apoderen de su placer y que disfruten, independientemente de los avances, creencias populares y tabúes.
Aleluya! Cualquier mujer es libre de conseguir orgasmos, se estimule como se estimule, qué más da! La cuestión es que se abandone y que disfrute.

 

consulta@sersexual.com

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