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De un tiempo a esta parte somos testigos de la sexualización de todo, ya sean hombres, mujeres o niñas.

Todo vende si es con sexo. Todo vale si es por sexo. Todo es sexo.

Se ha banalizado la erótica, está en todas las partes, mal entendida y mal enseñada, cosa que quedará en el ideario de jóvenes que ahora aprenden qué es y qué no es la sexualidad, la erótica y el sexo.

Qué mejor manera de vender si es con sexo, sexo y puro sexo.

Vestidos horribles que se venden con condones pinchados y actitudes feminazis que hacen sentir a las chicas falsamente empoderadas, campañas solidarias en contra de la ablación que están pensadas única y exclusivamente para el disfrute y placer de los hombres y grupos femeninos que cantan,  con la dificultad añadida de tener un orgasmo  al mismo tiempo.

Si. Todo está muy bien.

Es el uso que se le da, tal uso, que llega a ser soez, tonto e irrelevante.

Ahora, la moda es el orgasmo. Prima el orgasmo sobre todas las cosas. Orgasmos femeninos, por supuesto. Ahora llega el momento de la liberación y el orgasmo nos da esa arma. Perfecto!!

Las mujeres tienen el permiso de poder tener un orgasmo en cualquier momento y lugar, qué bien! Gracias por ese permiso! Sin vosotros no lo hubiéramos conseguido. Pero no necesitamos el permiso de los hombres para saber que somos dueñas de nuestras sensaciones y placeres.

Porque, ¿quien dice que detrás de todas esas campañas de chicas orgasmadas no hay un deseo de venta, de promoción o de impulso de algunas marcas? , ¿Quién dice que no hay un hombre, o varios, deseosos de ver chicas en una situación sexy? Pues te lo digo yo, siempre hay alguien detrás. ¿Por qué? Porque el orgasmo vende.

Ahora que nos atrevemos a llamar a las cosas por su nombre, ahora que sabemos que un orgasmo es un orgasmo, nos vemos con la fuerza suficiente de llevarlo por todas partes.

Chicas felices teniendo un orgasmo, chicas liberadas teniendo un orgasmo, chicas listas leyendo y teniendo un orgasmo y siempre los ojos de una máquina registradora que acumula ventas y posiciones de la marca.

Deseo la libertad femenina, su empoderamiento y enriquecimiento mediante una erótica positiva, placentera y llena de satisfacción, pero no a costa de la absurdez. No deseo que los medios se hagan eco de esta nueva realidad, haciendo absurdos todos los avances en libertad sexual que hemos hecho las mujeres, poniéndolos en la palestra sin opción a revancha.

El sexo como anzuelo, como reclamo publicitario no hace más que convertir todo lo erótico y sexual en  estupidez. Y eso no es así.

Señores publicitarios, la hipersexualización de todo es absurda, confunde y aturde. Lo cierto, no es cierto, la realidad no se cree y ya nadie sabe qué es más conveniente ni eficaz, porque todo está mezclado en la picadora de realidad y al final no tenemos nada que recoger.

 

consulta@sersexual.com

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