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Desmontando mitos

Son todas aquellas creencias que nos han aportado una información equivocada de lo que tiene que ser la pareja y la sexualidad. Se basan en falacias y tratan de inculcar en la persona distorsiones de la realidad.

Existen  muchos mitos si hablamos de parejas y de sexualidad. Muchos de ellos están tan arraigados, que realmente parecen verdades universales. Incluso muchas de las parejas que acuden a consulta los consideran como hechos de lo más normales.

Por eso,  lo más importante es identificar cual es el mito que se está danto en esta pareja, para conocer qué es lo que les está moviendo, lo que les hace actuar de una manera determinada. Una vez que conocemos cual es el mito que subyace, se lo tenemos que desmontar.

Existe el mito de la adivinación del pensamiento, es aquel en el cual la pareja piensa que el otro tiene que saber en todo momento qué es lo que piensa, qué es lo que quiere y qué es lo que siente. Si se da cuenta de qué no es así, aparece la frustración, ya que el otro no le debe de tener en cuenta o que no conoce su modo de pensar o quizá simplemente no le quiere. Además cuando esto ocurre puede aparecer la agresividad y la desconfianza.

La pareja fusionada, esto es cuando la pareja piensa que deben hacer todo siempre juntos. Ir a comprar, ir al cine, ir a un restaurante, salir con amigos, etc. El problema aparece cuando uno de los dos empieza a experimentar necesidades propias que no incumben al otro miembro. Aquí puede aparecer un gran problema de pareja.

El mito del amor romántico, es aquel en el cual la pareja tiene que estar siempre en la fase de enamoramiento. La pareja o uno de los dos, confunde el amor con el enamoramiento y cuando ya no siente lo que sentía en la primera fase, deshecha a la pareja, buscándose otra en la que pueda depositar de nuevo  su amor.

El mito de transformar a la pareja en alguien mejor, hecho a su medida. Muchas veces la pareja cuando se conoce y entra en la fase de enamoramiento detecta ciertas facetas que no le convencen demasiado, pero sin embargo, deciden apostar por la relación con la única finalidad de cambiarlo con el paso del tiempo. Eso ocurre a menudo con personas adictas a alguna sustancia, por ejemplo, el otro miembro de la pareja piensa que lo podrá salvar de ese mundo solo con su amor. El problema de pareja, por supuesto está servido.

Las personas opuestas se atraen y se complementan, puede ser cierto, sí,  pero en algunas ocasiones, las diferencias son insalvables si uno o los dos miembros no está dispuesto a hacer concesiones para el otro. Está claro que toda persona tiene la capacidad de cambiar, si le apetece, pero no por mandato de otro. El problema aquí puede tener difícil solución si uno de los dos no quiere.

Tenemos que seguir juntos para toda la vida y pese a quien pese. Es el mito en el cual, bajo el sacramento del matrimonio, las parejas permanecen unidas, en principio por los hijos. No comprenden que si una pareja no funciona, es mejor que se separe, ya que es preferible que los niños perciban  a sus padres como personas  felices, aunque separados que infelices y juntos. Esto va minando la niñez y adolescencia de los chavales, haciéndoles que confundan aspectos básicos de la pareja y el amor.

Los mitos de pareja hay que identificarlos, analizarlos, desgranarlos y comprarlos con la realidad. Se trata de dotar de razón aquello que se sustenta por otro parámetro más controvertido. El pronóstico en consulta es bueno, siempre en cuando exista la intención de entender que el mito es una idea programada basada en una falacia.

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