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AMOR ROMÁNTICO. AMOR IRREAL.

Los mitos son las ideas preconcebidas, que no se sustentan en ninguna base real, pero a pesar de eso se mantienen en el tiempo y que son comprendidas por un número importante de las personas como reales. Existen multitud de mitos que actúan todavía, en las parejas de hoy en día. Estos mitos hacen pensar que ciertas pautas se tienen que dar de manera obligatoria para que el amor sea en realidad, amor verdadero.

Los mitos del amor romántico no hacen más que minar cualquier relación y sentar unos precedentes difíciles de alcanzar. Son irreales y se condicionan a unos parámetros que normalmente no dan cabida a principios como la libertad, el respeto,  la tolerancia y la confianza, fundamentales para que una pareja funcione de una manera sana.

El mito de la media naranja es aquel en el se piensa que debe haber una unión perfecta entre los dos miembros de la pareja, como el ensamblaje ideal que hace que la pareja se configure como una unidad y la persona no tiene importancia.  Además, se tiende a pensar que existe esa predestinación. Por supuesto que este mito se rompe con facilidad, ya que en el momento en el que las expectativas no se cumplen, la pareja se puede resquebrajarse o los miembros sentirse muy frustrados.

Por otro lado, el enamoramiento perpetuo es aquel en el que los amantes piensan que su amor de los primeros días va a durar eternamente. En el momento en el que esto pasa, como es natural, desechan a la pareja, buscando la nueva sensación que les haga sentir esos primeros momentos de pasión. Aquí se conforma la teoría del clínex, amor de usar y tirar. El enamoramiento va pasando, se va transformando y se va configurando como un amor maduro conforme va pasando el tiempo. La pareja ha de aceptar que esto es un hecho y saber que una etapa más madura de amor, ofrecerá nuevas perspectivas.

Algunas parejas piensan que el amor verdadero, aguanta cualquier cosa. Muchas personas viven una relación tormentosa por el hecho de pensar que el amor tiene que perdurar pase lo que pase. El amor no tiene nada que ver con la falta de respeto, de confianza, la violencia y la intolerancia, por esa razón, el amor no aguanta todo y las personas que viven ese “amor” no tienen que vivir bajo cualquier circunstancia.

A veces se tiende a pensar que transformaremos a nuestra pareja en aquello que nosotros queramos que sea. Muchas veces nos damos cuenta de que la pareja no nos está ofreciendo todo lo que en realidad no interesa, pero nos cegamos y pensamos que a fuerza insistir, conseguiremos que cambie y se convierta en lo que queremos que sea en realidad. Nada más lejos. Las personas no cambian, a no ser que lo deseen realmente. No cambiará por mucho que se lo pidamos.

Muchas parejas piensan que el otro miembro tiene el poder de adivinación, es decir, se piensa que “nuestra pareja tiene que saber siempre lo que queremos sin necesidad de comunicárselo”. Falso. Nuestra pareja no tiene ese poder de adivinación y siempre hay que transmitir lo que se quiere: deseos, anhelos y sentimientos. Si no, la pareja, aunque nos quiera mucho, no lo sabrá, porque no tiene el poder de estar dentro de nuestra cabeza.

es mejor estar juntos por el bien de los hijxs. Si la pareja ya no funciona, si hay rencillas, falta de respeto o incomunicación es mejor una separación amistosa. Los hijxs de la pareja sentirán a sus dos padres como individuales y felices y no como una pareja fuente de conflictos diarios.

Existe cierta tendencia a creer que los celos son normales y de hecho, necesarios. Algunas parejas asumen que los celos son una muestra de amor e incluso consideran que si tu pareja no siente celos es que en realidad no la quiere. Por supuesto que no es así. Los celos son una patología en donde la persona celosa piensa que perderá aquello que le pertenece. Además si hablamos de celos hablaremos también de falta de respeto y falta de confianza.

El amor duele. Si el amor duele, no es amor. El amor no tiene que hacer sufrir, no coarta ni impide. Muchas personas asumen esto como natural y viven su amor como una constante frustración o impedimento.

Todos estos mitos y muchos más se suelen dar en algunas de las parejas, aun sin problemas y en aquellas parejas que ya acuden a terapia, por la sencilla razón de que cualquiera de estas creencias acaba por minar a la pareja en el preciso instante en que uno de los dos miembros se rebela.

Una pareja que funciona sobre estos parámetros está sembrando la incomunicación, la falta de tolerancia y de respeto, que son clave para la esencia de cada persona.  Si el individuo pierde su identidad, la pareja dejará de tener sentido.

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