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ADICCIÓN O COMPULSIÓN, ESA ES LA CUESTIÓN

La adicción al sexo es una relativamente nueva etiqueta patológica que cada vez se usa con más frecuencia.

Todxs entendemos como ADICTX AL SEXO, a aquella persona que realiza de manera desmedida un gran número de conductas sexuales, sin importar mucho el qué, el cómo, ni el cuándo y sin tener en cuenta las consecuencias de las mismas.

Este tipo de acciones pueden pasarle factura, familiar, conyugal, laboral, económica y sobre todo emocional, ya que, aunque la vinculación afectiva no sea el objetivo de este tipo de relaciones, puede que realmente, sea un chivo expiatorio, de un problema de esta índole.

A pesar de su uso extendido, hemos de saber que el diagnóstico de “adicción al sexo” no se encontraba en el DSM-IV ni se encuentra en el DSM-V. Lo más cercano que encontramos es el “Trastorno sexual no especificado” que se describe como “un malestar a causa de una pauta repetida de relaciones sexuales que incluyen una sucesión de amantes, que el individuo percibe como objetos”en el DSM-IV y en el DSM-V, “Trastorno de hipersexualidad” que se describe como “la frecuencia e intensidad de fantasías sexuales, la activación psicofisiológica, el ansia de las conductas sexuales, todo ello asociado a un componente de impulsividad”

En definitiva, son una pauta de conductas sexuales repetidas, que van en aumento y que se llevan a cabo a pesar de sus consecuencias negativas, para otrxs y para sí mismx.

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que lo que entendemos por adicción al sexo, no es tal adicción, es decir, si la comparamos con la adicción al alcohol, nos encontramos que son bastante diferentes a la hora de plantear el tratamiento.

Cuando hablamos de adicción al alcohol u otras sustancias, el objetivo de la terapia es que la persona deje por completo de consumirlas. En cambio, cuando hablamos de “adictos al sexo”, el objetivo del tratamiento no sería abandonar por completo las conductas de tipo sexual, ya que son inherentes al ser humano, sino más bien, dejar de hacerlas de manera compulsiva.

Por lo tanto “la adicción al sexo” tal y como la entendemos, se trataría de una compulsión de conductas que afectan de manera negativa a la persona y que le es imposible dejar de hacerlas, a pesar de sus consecuencias. El tratamiento, por lo tanto, iría enfocado a dejar de hacerlas, sobre todo en frecuencia, aunque también se tendrían que valorar otros factores de riesgo en estas conductas.

Desde el tratamiento de terapia centrada en soluciones, al cambiar la etiqueta, muchas veces, cambia la percepción de la solución del problema. Y lo mejor de todo, evitar cualquier tipo de etiqueta, mejora aún más la percepción que se tiene de si mismx y del problema y el trabajar sobre soluciones concretas, adquiere el papel preponderante en el tratamiento de este tipo de problemas.

A veces la “adicción al sexo” puede encubrir otra problemática, o quizá, son muestras torpes de mejorar una relación o de arreglar algún otro problema.

Por supuesto, que el diagnóstico no se ha de hacer a la ligera. Evaluar y diagnosticar demasiado rápido, es simplemente tirar más piedras sobre el tejado de la incultura y represión. Así que, se han de valorar múltiples variables, pero es importante no poner el acento en la culpa si no en las soluciones.

Eso nos garantizará el éxito de la terapia.

 

consulta@sersexual.com

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